| Abstract: | Valerio. Y entonces, encantadora Elisa. ¿os tornáis melancólica, ahora. Después de las oficiosas seguridades que habéis tenido la bondad de otorgarme sobre vuestra buena fe? Os veo suspirar, ¡oh desgracia! En medio de mi dicha. ¿Es acaso, decidme, de arrepentimiento por haberme hecho tan feliz y os retractáis de este compromiso al que mi pasión ha podido obligaros? Elisa. No Valerio, no puedo arrepentirme de todo aquello que he hecho por vos. Me siento arrastrada a ello por un poder demasiado suave y no tengo ni tan siquiera la fuerza de desear que las cosas no fueses así. Tomado de la fuente |