| Abstract: | Cuando una persona se enfrenta a una enfermedad terminal, toda su existencia como ser humano, todos sus valores y sus certidumbres sufren un cambio radical. En estas circunstancias extremas, la persona afectada tendrá que hacer frente a un abanico muy amplio de problemas físicos, psicológicos y de adaptación, de una intensidad y gravedad desconocidas hasta entonces para ella. El profesional que atiende a uno de estos enfermos tiene ante sí la oportunidad de vivir la experiencia más humana y gratificante de su actividad profesional: aliviar el sufrimiento de una persona en el más amplio sentido de la palabra, y lograr que recupere la ilusión por vivir. |