| Abstract: | Basta de especulaciones. El cielo y el infierno existen. El camino entre uno y otro es de veinte minutos y acabo de recorrerlo. Por la montaña hay prados verdes y jardines con flores amarillas y rojas. Este batallón es una finca con Guayacanes y pinos, con descansos en la loma y bancas metálicas, reconozco el lugar donde estaré encerrado doce meses. Más arriba está el edificio robusto y blanco de tres pisos. Parece una cárcel vieja y opaca, con las ventanas corroídas, las paredes desgastadas y el tejado oscuro. -¡Bienvenidos al infierno! - y se agarra de la reja. Tomado de la contratapa del libro |