| Notas Contenido: |
- Enclavado entre las montañas azules, ásperas y frías que se sentaron inmóviles e indiferentes a contemplar el paso silencioso e incontenible de los años y en cuya cima se parapeta tímidamente el astro rey todas las mañanas para asomarse al valle en el preciso momento en que se dispone a iniciar su cotidiana y benéfica tarea, o agarrado obstinadamente a las fértiles espaldas de una de ellas, yérguese un hermoso y tranquilo conjunto de casitas viejas, de paredes blancas cubiertas con un manto grisáceo, mezcla del color de las tejas pobladas de hongos, musgos y malezas. Visto desde lo alto de sus montañas a buena distancia, aseméjase a un rebaño en reposo, sobre la verde pradera; sin embargo, del dormido rebaño sobresalen dos alturas, para disipar las dudas; son la identidad de la casa principal: la del PATRÓN.
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