| Abstract: | Adela, la protagonista, recuerda de cerca la figura del ángel caído. Es víctima inocente de la sociedad que la abandona; hija de una aventura juvenil del maestro que no la reconoce y una cortesana, representa no un caso más de perversión femenina sino el acto de insubordinación presente en todo acto de creación; no es la madre bondadosa, sino la energía arrolladora que trasciende la noción de bien y de mal; su hermosura no pertenece a los mecanismos ideológicos que regulan el erotismo y la sexualidad Tomado de la contratapa del libro |