| Abstract: | Sugiere diversas maneras para lograr la formación vitalista adolescentes. El niño es bueno por naturaleza, ya que en su estado de inocencia no ha sido contaminado por el mundo civilizado, y es responsabilidad de sus educadores mantener este estado de inocencia y bondad, semejante al estado natural del hombre interior a la evolución social. El profesor debe mantener este estado ideal, pero también asumirse como el modelo externo de donde el niño tomará sus distintos hábitos y comportamientos que definirán su adultez. |