En una loma muy alta llamada Kamur, ubicada en el Municipio de Cumbal  Nariño, se miraron luces extrañas que guardaban misterio. Carlos, un joven acostumbraba a subir a loma a cortar árboles para hacer leña, cazar aves con resorteras, pese a que su hermana le advertía que no baya; en fin, u...

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Main Author: Cuaical Taimal, Ángela Sofía
Format: Article
Online Access: https://revistas.sena.edu.co/index.php/conciencia/article/view/4127
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Summary:En una loma muy alta llamada Kamur, ubicada en el Municipio de Cumbal  Nariño, se miraron luces extrañas que guardaban misterio. Carlos, un joven acostumbraba a subir a loma a cortar árboles para hacer leña, cazar aves con resorteras, pese a que su hermana le advertía que no baya; en fin, un día se perdió. Su hermana María y sus familiares tuvieron conversaciones  con los Taitas, ellos les explicaron que hace muchos años atrás, en lo alto de la loma, solían reunirse los Caciques con los espíritus mayores para desde allí salvaguardaran el Territorio y protegieran el ambiente natural.  Maria en una mañana de sol muy radiante  notó que en lo más alto de la loma había crecido un árbol muy frondoso que se lo podía mirar de diferentes partes del Pueblo, es así que Maria y la comunidad aseguran que aquellas luces fueron las que convirtieron a Carlos en árbol y su misión es regar semillas por los alrededores en  compensación  por atentar en contra de la naturaleza, el árbol cada día fue creciendo más y más, sus semillas también germinaron y ahora en la loma hay un hermoso bosque que alberga muchas aves y da vida a los habitantes de Cumbal.